Las dos lecturas presentan una dicotomía interesante.
A un lado, tenemos Bello, cuyo entusiasmo para la naturaleza y el campo llena algunos ocho paginas de poesía. La civilización está presente en la tierra cultivada y el campo agrícola. Los campesinos trabajan y aumentan de virtudes, minetras los ciudadanos están gozando el ocio y una falta de fibra moral. Él compara la civilización moderna con Roma: los Romanos no quedan en los ciudades, trabajan tambien sus campos. Bello lamenta la falta de personas fuertes para manejar el país “¡…el ocio pestilente ciudadano! …aquellos que fortuna hizo señores de tan dichosa tierra” Los ciudadanos se aman sin vergüenza, mienten, y hacen cualquier otra cosa inmoral. Los campesinos cultivan todos los bienes de la tierra, que él describe con tanto detalle, y el sudor de ellos los baña de sus pecados. Entonces, para salvarnos, tenemos que volver al campo y trabajarlo.
Al otro lado, Sarmiento tiene nada buena decir sobre el campo. Según él, el campo es una enfermedad que corrupta los que viven acá, y aún contamina la ciudades situadas por el. La ciudad de Córdoba tiene más aspetos de Europea, entonces es más civilizada, con ciudadanos educados, vestidos bien, y morales. Los gauchos y campesinos que trabajan esparcidos en la tierra no pueden reunir para aumentar de razcos de sociedad. Según Sarmiento, sin un espacio comun, sin presión social, no puede ser gente civilizada.
Algo que me interesa es el aspeto del “determinismo ambiental” en la obra de Sarmiento. Para él, todos los razgos de una persona están a cauza de la región en que vive. Y este determinismo es un concepto que los geógrafos han denunciado desde muchos años. Un observación bastante corto y rápido, pero podía escribir páginas y páginas de las cosas raras de Sarmiento.